miércoles, 13 de julio de 2011
Es realmente triste... 2
—Es realmente triste —la escuché decir—, que para encontrarme tengo que verme en el espejo.
viernes, 8 de julio de 2011
Semblanza
Bren nació en un Converse gigante de color rojo. Fue educada por las estrellas, el universo y la magia. Su esencia se encuentra en el color morado.
Ahora vive en el mundo dentro de su cabeza. Es guardiana de un zoológico fantástico ubicado justo en el centro del laberinto de su cerebro. Asiste a subastas de cosas perdidas en el país de Nunca Jamás, para después tomar el té y discutir, mientras come pastelillos y galletas, temas relevantes como en qué se parece un cuervo a un escritorio.
Le gusta hacer viajes sobre notas musicales y visitar jardines de objetos de colección. Tiene largas conversaciones con sus libros y cuadernos, y ha sido muchas veces retratada por los personajes que ha ilustrado.
Disfruta ver películas con los protagonistas de sus videojuegos y le divierte pasear a sus perros, pero muy de vez en cuando.
Semblanza hecha con la colaboración de "The English Martian". (http://englishmartian.blogspot.com/).
lunes, 27 de junio de 2011
Sueño
Un zombie se comió mi cerebro. Le dio indigestión. Me dijo que nunca aceptaría otra invitación a comer. Creo que mis pensamientos fueron malos condimentos. Estaba muy molesto. Me disculpé y le regalé un Alka-Seltzer. Se lo tomó. Le explotó el estómago. O lo que quedaba de él. Ahora guardo dentro de un frasco los restos de mi cerebro. Está revuelto con el estómago del zombie molesto. O lo que quedaba de él.
jueves, 9 de junio de 2011
Insomnio
Cambio el insomnio por un pastel de zanahoria...
Cambio el insomnio por el álbum de Naruto...
Cambio el insomnio por un perro rapado...
Cambio el insomnio por un salvavidas ahogado...
Cambio el insomnio por un foco fundido...
Cambio el insomnio por un zombie con lepra...
Cambio el insomnio por la uña del dedo chiquito del pie izquierdo de Eddie Vedder...
Cambio el insomnio por un pájaro buzo...
Cambio el insomnio por un robot asesino...
Cambio el insomnio por un pirata enojado...
Cambio el insomnio por un boleto de ida sin regreso a Tatooine...
Cambio el insomnio por lo que sea... sólo quiero dormir...
Cambio el insomnio por el álbum de Naruto...
Cambio el insomnio por un perro rapado...
Cambio el insomnio por un salvavidas ahogado...
Cambio el insomnio por un foco fundido...
Cambio el insomnio por un zombie con lepra...
Cambio el insomnio por la uña del dedo chiquito del pie izquierdo de Eddie Vedder...
Cambio el insomnio por un pájaro buzo...
Cambio el insomnio por un robot asesino...
Cambio el insomnio por un pirata enojado...
Cambio el insomnio por un boleto de ida sin regreso a Tatooine...
Cambio el insomnio por lo que sea... sólo quiero dormir...
lunes, 6 de junio de 2011
Mi ciudad
Mi ciudad es una copia barata de Tatooine. Es un desierto con edificios, con narcos en vez de Hutts y vendedores de piratería en vez de Jawas.
Amo mi ciudad...
Amo mi ciudad...
domingo, 29 de mayo de 2011
Carne
—¡Esta carne está deliciosa!, ¿quieres probar? —le dijo, ofreciéndole su pierna para que la mordiera.
lunes, 23 de mayo de 2011
Quiero trabajar...
- Quiero trabajar como ringmaster en un gran Circo de Pulgas…
- Quiero trabajar plantando corales en las nubes…
- Quiero trabajar pintando las alas de las mariposas…
- Quiero trabajar en un submarino dentro de un volcán…
- Quiero trabajar haciendo abanicos con alas de mosca…
- Quiero trabajar entrevistando a personas importantes en sus tumbas…
- Quiero trabajar como estilista de Medusa…
- Quiero trabajar haciendo Converse para duendes…
- Quiero trabajar como niñera del hijo del Yeti…
- Quiero trabajar haciendo sombreros para peces…
- Quiero trabajar recolectando pelos de ranas calvas…
- Quiero trabajar como conejillo de indias del Dr. Jekyll…
- Quiero trabajar como probadora de venenos de Flavia de Luce…
- Quiero trabajar como espantapájaros en un campo de maíz…
- Quiero trabajar como bailarina de ballet en una cajita de música…
- Quiero trabajar buscando ojos de repuesto para el Cíclope…
- Quiero trabajar como ayudante de Vincent Price…
Realmente quiero...
- Quiero trabajar plantando corales en las nubes…
- Quiero trabajar pintando las alas de las mariposas…
- Quiero trabajar en un submarino dentro de un volcán…
- Quiero trabajar haciendo abanicos con alas de mosca…
- Quiero trabajar entrevistando a personas importantes en sus tumbas…
- Quiero trabajar como estilista de Medusa…
- Quiero trabajar haciendo Converse para duendes…
- Quiero trabajar como niñera del hijo del Yeti…
- Quiero trabajar haciendo sombreros para peces…
- Quiero trabajar recolectando pelos de ranas calvas…
- Quiero trabajar como conejillo de indias del Dr. Jekyll…
- Quiero trabajar como probadora de venenos de Flavia de Luce…
- Quiero trabajar como espantapájaros en un campo de maíz…
- Quiero trabajar como bailarina de ballet en una cajita de música…
- Quiero trabajar buscando ojos de repuesto para el Cíclope…
- Quiero trabajar como ayudante de Vincent Price…
Realmente quiero...
domingo, 22 de mayo de 2011
Rojo
Sentada frente al espejo se limpiaba la cara con un pañuelo. Quería deshacerse del color rojo de sus labios, pero también del de sus manos. La sangre le había manchado el vestido. Deseaba cambiarse y quemarlo, junto con todos los malos recuerdos que tenía de esa noche. Y de las anteriores.
Lloraba a ratos, regañándose a sí misma por no haberlo evitado. No debía sentir lástima por él, no tenía por qué. Lo único que hizo en su vida fue dañarla. Estuvo demasiados años a su lado. Soportó tanto que ahora que ya no estaba, a pesar de que la había torturado, empezaba a extrañarlo.
Lo veía con sólo cerrar los ojos. En su cabeza se repetía constantemente, escena por escena, lo que sucedió. El golpe, la caída, la sangre, el ansia, el corazón que paraba. Una y otra vez. Pero lo que más recordaba era el rojo que salía del cuello. El rojo que tanto había querido probar. El rojo que deseaba y que la llevó a matar.
Lloraba a ratos, regañándose a sí misma por no haberlo evitado. No debía sentir lástima por él, no tenía por qué. Lo único que hizo en su vida fue dañarla. Estuvo demasiados años a su lado. Soportó tanto que ahora que ya no estaba, a pesar de que la había torturado, empezaba a extrañarlo.
Lo veía con sólo cerrar los ojos. En su cabeza se repetía constantemente, escena por escena, lo que sucedió. El golpe, la caída, la sangre, el ansia, el corazón que paraba. Una y otra vez. Pero lo que más recordaba era el rojo que salía del cuello. El rojo que tanto había querido probar. El rojo que deseaba y que la llevó a matar.
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