jueves, 15 de diciembre de 2011

jueves, 27 de octubre de 2011

En la oscuridad

Desperté de repente asustado y desorientado, tengo el cuerpo adolorido y me siento muy cansado. Me falta el aire, intento mantenerme tranquilo pero no puedo, quiero saber dónde estoy, necesito saber dónde estoy.
No puedo moverme. Abro los ojos pero está tan oscuro que parece que los tengo cerrados. No hay ruido, lo único que escucho son los latidos de mi corazón.
La ansiedad me invade y no puedo concentrarme. Es un sueño, tiene que serlo, pero no, mis ojos están abiertos, sé que no estoy dormido, creo que no estoy dormido, o a lo mejor sí lo estoy, a lo mejor todo esto no es más que una horrible pesadilla de la que pronto despertaré, estoy seguro, y me reiré por haberme alterado tanto.
—¡Despierta! —grito— ¡reacciona de una vez!
No funciona, no sé qué hacer, tengo miedo, mucho miedo.
De repente me invade una angustia terrible, creo saber qué es lo que me pasa. ¿Será cierto?, ¿será posible? No lo creo, es completamente absurdo, me río a carcajadas, no puedo aceptarlo, no debo aceptarlo.
—¡Ayuda!, ¡por favor, que alguien me ayude!, si estoy dormido despiértenme, lo ruego, que alguien me despierte, por lo que más quieran, díganme que esto es sólo un sueño. 
Nada, nadie me escucha, estoy cansado de gritar, estoy solo. No sé qué hacer, tengo que reaccionar. Tal vez deba esperar, alguien tiene que darse cuenta. No, no puedo, necesito aire, necesito salir, no puedo respirar, no puedo seguir aquí. Por favor, ¡que me dejen salir! ¿Por qué no se dan cuenta?, ¿que no me han oído?, ¿que no pueden ver que me enterraron vivo?

domingo, 2 de octubre de 2011

Es realmente triste... 3

—Es realmente triste —lo escuché decir—, que para verte tengo que cerrar los ojos.

miércoles, 21 de septiembre de 2011

Extracción

Le dijo que abriera la boca. Cuando lo hizo introdujo unas pinzas. De un jalón sacó un pedazo de su alma. El resto lo sacó por los oídos.

Se fue

La perdí. No sé cuándo ni dónde, pero la perdí. Un momento estaba ahí y al siguiente se había ido.
Nunca imaginé que la extrañaría. No la veía todo el tiempo, ni jugaba mucho con ella, pero era parte de mí, y perderla, me dejó una sensación de vacío.
“Me vas a perder, si no me cuidas me iré y no voy a volver, aunque me ruegues que aparezca otra vez. Te vas a sentir sola cuando yo no esté.”
Cuánta razón tenía. La extraño.
Una tarde la veías caminar por las calles y otra la encontrabas escondida al lado del librero. Le gustaba acariciar los libros, pero nunca leerlos.
Un día era gorda y enana, y otro era alta y muy delgada. Le encantaban los días soleados, aunque la verdad, yo los detestaba. Pero ahora que ya no está, ansío esos días de sol cuando jugaba con ella mientras venía el camión.
Andaba siempre conmigo. En ocasiones se detenía a ver los aparadores de las tiendas, y antes de que pudiera voltear para regañarla, aparecía a mi lado de nuevo como por arte de magia.
Recuerdo que cuando era niña le platicaba todo lo que me pasaba. Mi mamá no la dejaba entrar a la casa, así que se escondía debajo de la ventana. Esperaba hasta que me dejaban salir a jugar. Nuestro juego favorito era el bebeleche. Yo siempre iba primero y ella detrás de mí.
Es verdad, no la cuidé. Era mi sombra y la perdí. No sé cuándo ni dónde, pero la perdí. Un momento estaba ahí y al siguiente se había ido.

domingo, 18 de septiembre de 2011

No está sola

Cada vez que se veía en el espejo encontraba rostros diferentes. Fue entonces que se dio cuenta de que tenía múltiples personalidades.

jueves, 15 de septiembre de 2011

Lluvia

Un día que el cielo se pintó de gris, una nube se peleó con sus inquilinas. Enojadas escaparon mientras la nube lloraba. Se fueron sin pagar la renta.

La bruja y el ratón

Lloraba la bruja en su madriguera, porque el ratón la perseguía con una escoba.